Gente de Mar
Hay tres tipos de hombres:
los vivos, los muertos y los que salen a la mar.
Esta frase se le atribuye al filósofo escita Anacarsis (Siglo VI a. C) que parte de una certeza:
“quien sale a la Mar corre el riesgo de no regresar”.
Esto es así debido a que hacerse a la Mar implica la incapacidad de controlar todos los peligros asociados a la navegación; la Mar, el estado de buque, la pericia marinera; así como el azar, acontecimientos inesperados y la fatalidad en un escenario de soledad y aislamiento.
La falta de asistencia inmediata obliga al navegante sujeto a decisiones que afectan directamente a la vida, a su realidad más inmediata. La presencia amenazadora de la muerte.
Soltar amarras siempre supone decidirse a vivir una aventura de lo improbable, lo inimaginable y lo inesperado.
La Mar nos reta a adaptarnos a la realidad, a desarrollar una serie de destrezas, manuales y psicológicas, que nos ayudarán a lograr la serenidad necesaria para superar las contingencias que aparezcan.
La persona que por el hecho de vivir en la Mar, es la más indicada para descubrir las verdades de la vida: su vulnerabilidad, la fragilidad de la vida, el valor,..; tomar la conciencia de que en realidad vivir no es mas que correr el riesgo de morir.
